¿Empleado O Esclavo?

Ser trabajador por cuenta ajena conlleva a una serie de compromisos con la empresa que me lleva a confirmar que esta ultima cumple de sobremanera su misión de explotadora.

 La empresa oferta un empleo al que accede el trabajador.
La relación entre las dos partes bien que regida por un contrato,  muchas veces convierte al empleado en “esclavo” ya que este último acaba por dejarse la piel de sobremanera por un salario que a duras penas le permite salir adelante y por consiguiente tiene que ser “súper” ingenioso para llegar a fin de mes.

 Para muchos empleados a las órdenes de un empleador, los contratos establecen que la jornada laboral tiene una duración de ocho horas repartida sobre cinco días semanal.

En muchos sectores, a estas ocho horas tendríamos que sumarles las horas “extras” que minoritariamente  son cobradas porque existen desde la noche de los tiempos unos acuerdos tácitos que permiten que el trabajador sea utilizado y reutilizado  para bailar al ritmo que le impone su empleador o “amo”. 

 Para ilustrar esta afirmación  tomare como ejemplo los empleados del sector hotelero.

Los camareros tienen unas horas de trabajo agotador y un ritmo de trabajo infernal. En sus cuadrantes de turnos solamente son especificadas las horas de entradas pero difícilmente aparecen las la horas de salida ya que estas dependen en gran mayoría  de la hora en que el último cliente abandona el local.

 Bien  y ¿qué hace el estado?

 Si partimos de la base según el que el estado es el organismo impulsor de la buena marcha de la sociedad, el organismo que hace de maestro de ceremonia para que los intereses de los ricos y de los pobres, de los altos y de los pequeños, de los trabajadores y de los parados, de los empleados y los empleadores… sean respetados,  pues en este caso debe ser que el estado esté ciego si tenemos en cuenta que dentro del territorio nacional abundan multitudes de irregularidades como es el caso arriba mencionado.

 Personalmente tengo la sensación de que algo ha de cambiar.

Ha de cambiar para que el trabajador pueda aspirar a tener una mejor calidad de vida.

Las horas extras no deben ser nunca obligatorias o parte de un segundo contrato no firmado (verbal)  que le da el pleno poder al amo…Perdón al empresario para que disponga y redisponga  de la vida de su esclavo…Perdón de su empleado a su gusto y antojo.

El estado ha de ser más riguroso y menos permisivo y es que a mi entender es imposible que no esté al tanto de que tales abusos entre otros muchos ocurren día tras día delante de sus narices… y lo peor de todo: que se remonte a la noche de los tiempos.

O quizá tendríamos que preguntarnos
¿Es posible que esto suceda y se repita continuamente porque esto es lo políticamente correcto?

Mujer de 35 años, sin grandes titulaciones académicas pero con grandes experiencias vivénciales.
Yo opino que la escuela de la vida me ha enriquecido, fortalecido y me ha aportado más que todos mis años académicos juntos.
Pero bien que así sea, confieso que una gran parte de mis conocimientos se lo debo a los grandes autores tales como Kafka, Cervantes, Montesquieu… para no citar que unos pocos

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